Félix Velasco
martes, 22 de septiembre de 2009
El desierto y el torso humano
"El desierto y el torso humano", por el fotógrafo indonesio Ebrahim Bakhtari Bonab. La frontera entre la realidad y la fantasía puede ser muy frágil.
domingo, 14 de junio de 2009
Pearl Harbor



El 7 de diciembre de 1941, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, el ataque a Pearl Harbor golpea en el mismo corazón de los estadounidenses, que asisten atónitos al ataque sorpresa lanzado por la Marina Imperial japonesa contra la Flota del Pacífico de la Marina de los Estados Unidos que se hallaba anclada en la isla de Oahu en Hawaii.
El Almirante Yamamoto fue el encargado de llevar adelante el plan. En dos oleadas, hasta 353 aviones japoneses sobrevolaron territorio norteamericano. Para aprovechar la sorpresa hasta 183 aviones torpederos fueron los primeros en atacar, lanzándose sobre portaaviones y acorazados anclados en la bahía. Los bombarderos se lanzaron en picado contra las bases en tierra.
Uno de aquellos proyectiles fue soltado desde gran altura, impactó contra la cubierta del Arizona, lo atravesó, así como la segunda cubierta, y finalmente estalló hundiéndolo completamente. El Nevada casi consiguió salir al mar, pero fue acribillado mientras lo intentaba. El California fue torpedeado dos veces, y también dos bombas impactaron en él, hundiéndolo. Hasta el West Virginia llegaron siete torpedos. El Utah, dos veces. El Oklahoma, cuatro.
Noventa minutos duró el ataque a Pearl Harbour. Fueron 3.435 los estadounidense murieron aquel día. Dieciocho barcos fueron hundidos, entre ellos 5 acorazados. También 188 aviones fueron destruidos, 155 de los cuales, lo fueron en tierra antes de despegar.
Sin embargo, aquel fue uno de los grandes errores de la guerra. Quizás la que la hizo girar definitivamente hacia el lado aliado, contrariamente a lo que pudiera parecerse. Yamamoto desechó hacer una tercera oleada que probablemente habría dejado literalmente fuera de combate a EE.UU. El no hacerla supuso que este país se recuperara en un periodo de seis meses/un año y provocó que les declarara la guerra.
Con la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas se desequilibraron definitivamente hacia el lado aliado.
El Almirante Yamamoto fue el encargado de llevar adelante el plan. En dos oleadas, hasta 353 aviones japoneses sobrevolaron territorio norteamericano. Para aprovechar la sorpresa hasta 183 aviones torpederos fueron los primeros en atacar, lanzándose sobre portaaviones y acorazados anclados en la bahía. Los bombarderos se lanzaron en picado contra las bases en tierra.
Uno de aquellos proyectiles fue soltado desde gran altura, impactó contra la cubierta del Arizona, lo atravesó, así como la segunda cubierta, y finalmente estalló hundiéndolo completamente. El Nevada casi consiguió salir al mar, pero fue acribillado mientras lo intentaba. El California fue torpedeado dos veces, y también dos bombas impactaron en él, hundiéndolo. Hasta el West Virginia llegaron siete torpedos. El Utah, dos veces. El Oklahoma, cuatro.
Noventa minutos duró el ataque a Pearl Harbour. Fueron 3.435 los estadounidense murieron aquel día. Dieciocho barcos fueron hundidos, entre ellos 5 acorazados. También 188 aviones fueron destruidos, 155 de los cuales, lo fueron en tierra antes de despegar.
Sin embargo, aquel fue uno de los grandes errores de la guerra. Quizás la que la hizo girar definitivamente hacia el lado aliado, contrariamente a lo que pudiera parecerse. Yamamoto desechó hacer una tercera oleada que probablemente habría dejado literalmente fuera de combate a EE.UU. El no hacerla supuso que este país se recuperara en un periodo de seis meses/un año y provocó que les declarara la guerra.
Con la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas se desequilibraron definitivamente hacia el lado aliado.
Félix Velasco
Una República Socialista muy breve

Crónica de la revista “La Estampa”, publicada el 20 de octubre de 1934:
"El domingo 7 de octubre de 1934, a las once de la mañana, 2000 mineros de la cuenca del Sil bajaron como un alud de sus altas montañas y se apoderaron de Bembribe. Iban formados militarmente, en filas de a dos, con ocho jefes de escuadra y otros dos jefes supremos, un socialista y un comunista.
A la pacífica gente de Bembibre, poco acostumbrada a estos espectáculos bélicos, el desfile de los mineros del Sil, con sus duros rostros negros, con sus pistolas amartilladas y sus voces de mando, no les causó ninguna satisfacción, pero parlamentaron con ellos.
- Queremos armas dijeron los mineros.
Se les fueron dando y entonces los revoltosos se dirigieron al Ayuntamiento destrozaron toda la documentación que allí había y proclamaron la República Socialista. Luego rociaron la iglesia con gasolina y le prendieron fuego. Antes habían sacado la imagen de un Sagrado Corazón y la dejaron en medio de la plaza con un letrero en el pecho que decía: “Cristo Rojo, a ti respetamos por ser de los nuestros.”
- Estaban convencidos de que en Madrid y en Barcelona había triunfado la revolución social - me dice el comerciante don Bernardo Alonso-. Procuraban los jefes no cometer ningún desmán. Yo fui testigo de una escena pintoresca. Entraron en una taberna unos mineros y empezaron a beber. Pero de pronto, apareció en la puerta uno de los jefes y les dijo ¿A que habéis venido a beber vino o a hacer la revolución social? Inmediatamente todos salieron de la taberna.
Los mineros se marcharon a las once de la noche cuando llegaron las tropas procedentes de Astorga. Después de una dura batalla en la oscuridad se retiraron a sus montañas. Murieron tres soldados, un sargento, dos guardias civiles y dos revolucionarios. Fue la República socialista de más breve vida: diez horas."
Félix Velasco
viernes, 5 de junio de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
Alfombra de balas
Foto de alfombra de balas en una calle en Monrovia (la capital de Liberia), en el corazón del campo de batalla entre soldados de gobierno y rebeldes. Los negocios cerrados durante semanas hicieron que estallaran en rabia. La fotógrafa Carolina ganó el premio de pulitzer en 2004.
Félix Velasco
sábado, 16 de mayo de 2009
El último Orient Express de 1914

La idea de crear un servicio de pasajeros que uniese Europa Occidental con el Sudoeste Asiático fue de Georges Nagelmackers, de la Compagnie Internationale des Wagon-Lits, creada en 1872, y la primera en Europa en introducir coches cama y vagones restaurante en los trenes (en EE.UU. se había adelantadoGeorge Pullman).
El 4 de Octubre de 1883, la compañía inauguró el Express d'Orient. El tren salía dos veces por semana de la estación Gare de l'Est, en París, y terminaba en la ciudad de Giurgiu, en Rumanía, pasando por Estrasbburgo, Múnich. Viena, Budapest y Bucarest. De Giurgiu, los pasajeros eran transportados a través del Danubio hasta la ciudad de Ruse, en Bulgartia. De allí otro tren los llevaba hasta Varna, donde podían tomar un ferry para Estambul.
En 1885 ya realizada salidas diarias de París a Viena, desde donde, además de las dos salidas semanales hasta Giurgiu, se creó otra alternativa, que salía de Viena hasta Nis, en Yugoslavia (actual Servia), pasando por Belgrado. De Nis los pasajeros cruzaban la frontera usando carruajes hasta la ciudad de Plovdiv, donde tomaban otro tren hasta Estambul.
En 1889 se termina la línea hasta la propia Estambul. En esa época, el servicio diario de París comenzó a ir hasta Budapest. Tres veces por semana el tren se extendía hasta Estambul, pasando por Belgrado y Sofía. Incluso en Budapest, una vez por semana el servicio iba hasta Constanza (Mar Negro).
El 4 de Octubre de 1883, la compañía inauguró el Express d'Orient. El tren salía dos veces por semana de la estación Gare de l'Est, en París, y terminaba en la ciudad de Giurgiu, en Rumanía, pasando por Estrasbburgo, Múnich. Viena, Budapest y Bucarest. De Giurgiu, los pasajeros eran transportados a través del Danubio hasta la ciudad de Ruse, en Bulgartia. De allí otro tren los llevaba hasta Varna, donde podían tomar un ferry para Estambul.
En 1885 ya realizada salidas diarias de París a Viena, desde donde, además de las dos salidas semanales hasta Giurgiu, se creó otra alternativa, que salía de Viena hasta Nis, en Yugoslavia (actual Servia), pasando por Belgrado. De Nis los pasajeros cruzaban la frontera usando carruajes hasta la ciudad de Plovdiv, donde tomaban otro tren hasta Estambul.
En 1889 se termina la línea hasta la propia Estambul. En esa época, el servicio diario de París comenzó a ir hasta Budapest. Tres veces por semana el tren se extendía hasta Estambul, pasando por Belgrado y Sofía. Incluso en Budapest, una vez por semana el servicio iba hasta Constanza (Mar Negro).
Desde 1891 el nombre oficial pasó a ser Orient Express.
La línea del Orient Express solamente dos veces fue interumpida: de 1914 a 1921 como consecuencia de la I Guerra Mundial, y de 1939 a 1945 con motivo de la II Guerra Muncial.
La foto es del año 1914 en la estación del Estambul, el último tren que llegó antes de la interrupción, por primera vez en su historia, de la línea.
Félix Velasco
domingo, 22 de marzo de 2009
La última carga de caballería

La Brigada de Caballería Pomorska, es recordada por haber protagonizado la última carga de caballería en la historia militar.
Tras la II Guerra Mundial, las brigadas de caballería sustituyeron ya de forma definitiva los caballos por carros blindados y helicópteros. Esto ha sucedido en todos los Ejércitos modernos, de los que ha desaparecido como tal el arma de caballería, para pasar a ser Arma Acorazada o Caballería Mecanizada.
Durante la II Guerra Mundial, los jinetes polacos cargaron con sus lanzas contra los tanques panzer alemanes cuando estos se dirigían hacia Varsovia, en un infructuoso intento que oponía el tradicionalismo a la tecnología; sangre y músculo al acero.
Si bien se ha sostenido largamente que Polonia mantuvo su caballería por su fuerte arraigo a los ideales románticos militares, oponiéndose a la evolución armamentista, la verdad dista bastante de ello. El hecho es que el estado polaco había comenzado una política de renovación de sus cuerpos de caballería, incorporando unidades mecanizadas, sin embargo, la demora en la asignación de partidas de dinero, significó que algunas brigadas no llegaran a ser reacondicionadas.
Durante la II Guerra Mundial, los jinetes polacos cargaron con sus lanzas contra los tanques panzer alemanes cuando estos se dirigían hacia Varsovia, en un infructuoso intento que oponía el tradicionalismo a la tecnología; sangre y músculo al acero.
Si bien se ha sostenido largamente que Polonia mantuvo su caballería por su fuerte arraigo a los ideales románticos militares, oponiéndose a la evolución armamentista, la verdad dista bastante de ello. El hecho es que el estado polaco había comenzado una política de renovación de sus cuerpos de caballería, incorporando unidades mecanizadas, sin embargo, la demora en la asignación de partidas de dinero, significó que algunas brigadas no llegaran a ser reacondicionadas.
Félix Velasco
Madrid, 11 de Marzo de 2004

La capital de España se ve sacudida por una enorme explosión en la estación de Atocha. Eran las 7,37 h. de la mañana. Un minuto después, en la estación de El Pozo, se oye una segunda detonación. A las 7,39 es en el madrileño barrio de Santa Engracia donde estalla una tercera bomba. En los dos minutos siguientes, hasta 7 explosiones más suenan.
Son diez explosiones que dejan a Madrid sumida en el caos, y a España entera en el horror.
Había sido el atentado terrorista más grave que jamás se ha cometido en territorio español: 191 muertos y 1.500 heridos fue el resultado de esta barbarie.
Había sido el atentado terrorista más grave que jamás se ha cometido en territorio español: 191 muertos y 1.500 heridos fue el resultado de esta barbarie.
Durante todo el día, el país vivió con pánico, con pena, con tristeza, con impotencia, con rabia, cómo las sirenas, las ambulancias, los bomberos, la policía, los propios ciudadanos se echaban a la calle en un intento último de ayudar a los que tristemente se vieron envueltos en aquel sin sentido.
Félix Velasco
Apolo XI

El 20 de julio de 1969 la misión espacial de EE.UU. Apolo XI cumpleel más grande de los desafíos de la ciencia moderna, la llegada del hombre a la Luna.
El comandante Neil Armstrong y Edwin F.Aldrin, piloto del modulo de exploración lunar ‘Eagle’, alunizan en el Mar de la Tranquilidad.
El mundo entero sigue por televisión la cuarta misión de una serie de vuelos tripulados denominada Apolo.
El tercer astronauta, Michael Collins, permanece en órbita lunar a cargo del módulo de mando Columbia, a la par que filma y fotografía a sus compañeros, los cuales toman muestras de suelo y rocas lunares e instalan instrumental científico para detección de sismos, partículas solares y un reflector láser.
El comandante Neil Armstrong y Edwin F.Aldrin, piloto del modulo de exploración lunar ‘Eagle’, alunizan en el Mar de la Tranquilidad.
El mundo entero sigue por televisión la cuarta misión de una serie de vuelos tripulados denominada Apolo.
El tercer astronauta, Michael Collins, permanece en órbita lunar a cargo del módulo de mando Columbia, a la par que filma y fotografía a sus compañeros, los cuales toman muestras de suelo y rocas lunares e instalan instrumental científico para detección de sismos, partículas solares y un reflector láser.
Félix Velasco
Atentado terrorista en Oklahoma

Esta foto ganó el Premio Pulitzer en 1996. Fue tomada por Charles Porter el 19 de abril de 1995, y se convirtió en una de las fotos más famosas.
En la fotografía podemos ver al bombero Chris Fields sosteniendo a un niño agonizando.
En la fotografía podemos ver al bombero Chris Fields sosteniendo a un niño agonizando.
Un veterano de la Guerra de Vietnam, el estadounidense Timothy McVeigh, cometió un acto de terrorismo contra su propia nación. Detonó una bomba casera cuyo resultado fue la destrucción de un edificio federal y en la muerte de 168 personas.
Otro fotógrafo Lester LaRue, estaba a tan sólo un metro de distancia de Charles Porter, y tomó una imagen prácticamente idéntica, pero el premio fue para Porter.
Otro fotógrafo Lester LaRue, estaba a tan sólo un metro de distancia de Charles Porter, y tomó una imagen prácticamente idéntica, pero el premio fue para Porter.
Félix Velasco
domingo, 8 de marzo de 2009
Los asesinos del Presidente Lincoln


Abraham Lincoln (12 de febrero de 1809 - 15 de abril de 1865) fue el décimo sexto Presidente de los Estados Unidos y el primero por el Partido Republicano.
El 14 de abril de 1865, durante su última reunión Lincoln invitó al General Grant a un evento social para aquella tarde. Grant rechazó la invitación. Lincoln y su esposa salieron para asistir al teatro Ford, la obra era Our American Cousin, una comedia musical. John Wilkes Booth, un actor y simpatizante del Sur, sube al palco donde se encontraba el Presidente y le dispara un único tiro en la cabeza mientras grita “Sic semper tyrannis!” (”así siempre a los tiranos“, lema del estado de Virginia). El asesino aprovecha la confusión y salta del palco agarrándose de un telón que al rajarse arroja a John Wilkes Booth al suelo, hiriéndolo en la pierna. A pesar de ello consigue alcanzar cojeando su caballo y fugarse, el presidente, mortalmente herido y tras ser atendido por el médico militar Charles August Leale, presente en el teatro, fue llevado a una casa atravesando la calle donde entró en coma durante algún tiempo antes de fallecer diez horas después del atentado.
Booth acaba muriendo a manos de un policía doce días después. Varios de sus compañeros (se demostró más tarde que algunos de ellos eran inocentes) fueron finalmente capturados y ahorcados o encarcelados.
María E. Surratt, Lewis T. Powell, David E. Herold, y George A. Atzerodt y cuatro personas más fueron acusados de colaborar con Booth en el magnicio, pero solo las cuatro primeras fueron condenados a morir en la horca, ejecución que se llevó a cabo en en el fuerte McNair en Washington, D.C.
María E. Surratt, Lewis T. Powell, David E. Herold, y George A. Atzerodt y cuatro personas más fueron acusados de colaborar con Booth en el magnicio, pero solo las cuatro primeras fueron condenados a morir en la horca, ejecución que se llevó a cabo en en el fuerte McNair en Washington, D.C.
Félix Velasco
martes, 27 de enero de 2009
Grace
Félix Velasco
miércoles, 7 de enero de 2009
Niños en las minas
Félix Velasco
sábado, 4 de octubre de 2008
Huyendo de la muerte
Una valiente
Dorothy Counts la primera estudiante negra en entrar al instituto Harry Harding High School, en Charlotte, Caroline del Norte, EE.UU, hasta ese día únicamente para blancos. Esta acción desafió la segregación, la práctica de mantener a las personas separadas de acuerdo a su raza.La foto la realizó Douglas Moartin (Associated Press), y recoge el primer día de clase de la chica, entre gritos de “go back where you came from” (regresa al lugar de donde provienes), pero ella siguió su camino... Douglas realizó ese día una serie de fotografías, igual de crueles y humillantes, en las que se pueden observar las mofas y burlas a las que fue sometida por parte de sus compañeros.
La alumna negra que desafió el 5 de septiembre de 1957 al racismo más recalcitrante y extremo de los Estados Unidos, sólo pudo estar en aquel colegio cuatro días porque la humillaron hasta la extenuación. La tiraron piedras, la escupieron y sus propios profesores la ignoraron.
Aquel día Dorothy se despertó muy temprano, no quería llegar tarde a su primer día de clase, a sus 15 años estaba escribiendo una línea en la historia de los Estados Unidos... porque era negra.
Hasta entonces, los estudiantes negros no tenían la oportunidad de acceder a las mejores escuelas, vivían segregados. Dorothy y otros tres chicos, en otras tantas poblaciones del país, tenían aquel día una misma misión, eran los elegidos. Un peso abrumador para sus juveniles espaldas.
El segundo día no fue mucho mejor, aunque dos alumnas se acercaron para tratar de entablar amistad con ella, pero la presión y acoso que sufrieron hizo que desistieran y no volvieran a intentarlo.
El tercer día fue asaltada su taquilla del colegio, el coche de su padre ataquedao y en su casa se empezaron a recibir llamadas amenazadoras.
Finalmente su padre ofreció una rueda de prensa y la sacó de la institución
Cincuenta años después regresó a la escuela y se realizó un acto de desagravio.
Félix Velasco
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